CRUCERO ISLAS GRIEGAS

El año 2008 traía un acontecimiento excepcional: la jubilación de papá, acontecimiento esperado y recibido con júbilo. Tras varios años de prejubilación, papá había solicitado la jubilación anticipada, que venía asociada al pago de anticipos. Papá había prometido que si eso llegaba, invitaría a toda la familia a un crucero por las islas griegas. Se cumplieron los pronósticos y papá y mamá contrataron un crucero para la segunda semana de julio.

Como todo el viaje digno de recuerdo, este ha estado servido con un cúmulo de imágenes y sensaciones que se irán desgranando.

Semanas antes del viaje, una tarde, mamá nos sorprendió con un regalo colectivo: gorras para todos





La primera escala era Madrid donde debíamos de pasar la noche del día 6 al 7 de julio para podernos dirigir al Aeropuerto de Barajas donde cogeríamos el vuelo hacía Atenas. En casa de la abuela Juana no había camas para todos y llevábamos colchones inflables.
Éramos ocho personas con un equipaje de quince maletas: 7 grandes, para facturar y ocho de mano (Samuel sólo llevaba equipaje de mano)




¡¡Señores pasajeros del vuelo 7173 con destino Atenas, embarquen por la puerta nº C50¡¡






Atenas nos recibió con una noche despejada y tranquila. Atravesamos la ciudad con destino el puerto del Pireo. Allí nos esperaba el Gran Mistral. Antes debíamos de salvar algunos trámites en la aduana del Puerto. Allí nos dieron una tarjeta de crédito personalizada que nos serviría de documento identificativo para el crucero.
La primera salida para visita cultural fue la Acrópolis de Atenas.




La vida en el Gran Mistral ha sido sumamente atractiva: conjunto de piscinas climatizadas, atenciones en los camarotes, relax, buena y abundante comida, atracciones nocturnas, etc




A todos nos atraía conocer destinos míticos enmarcados bajo el epígrafe de “Islas Griegas”. Nadie dudó en apuntarse a todas las visitas culturales. Vista Atenas, el siguiente destino era la isla de Santorini.




La siguiente visita era a la isla de Rodas, conocida, sobre todo, por el famoso “Coloso de Rodas”, pero nos sorprendió lo bien conservado que se mantiene su barrio medieval. La isla había sido ocupada durante siglos por los caballeros de San Juan de Jerusalén.




La mitología en su estado más puro se presentaba ante nosotros en la isla sagrada de Delos. En bastante buen estado de conservación, paseamos entre las ruinas de templos de dioses griegos: Apolo y su hermana Artemisa.








Mykonos nos ofreció bonitos paisajes y curiosos templos ortodosos




El crucero también contemplaba una visita por la bella ciudad croata de Dubrovnik




Saliendo de Dubrovnik, toda la familia quiso agradecer a papá el detalle de haberles invitado a un crucero. Le compraron unos regalos y le leyeron un bello texto en cuyos último párrafos dice:
…Así como estos lugares que hemos visitado han podido disfrutar de la mano bondadosa de Dioses, comerciantes y organizaciones, también hay familias que han sido bendecidas con la presencia de una persona generosa, que brinda la oportunidad a las personas que la componen, de disfrutar de lo mejor que se puede ofrecer.
A esa persona, que ha hecho posible que toda su familia disfrute de unos días inolvidables, disfrutando de situaciones de máximo placer, toda su familia quiere darte las gracias por todo lo vivido juntos en esta semana. Muchas gracias”
La emoción se podía beber, juntamente con el cava que habían pedido para celebrar el acontecimiento.
Y con la emoción en las mochilas fuimos a visitar el último destino, la bellísima ciudad de Venecia.




Pasados algunos días tras el regreso a Sevilla, todos los miembros que habían realizado el viaje recibieron un correo electrónico con este poema:

Crucero Islas Griegas. Julio 2008
(A María Dolores, Andrés, Patricia, Samuel, María, Elisa y Joselu, a quienes doy las gracias por haberme significado. )

Los dioses pusieron la fuerza.
Nosotros, las ganas de viajar.
Destino: las míticas islas griegas
Compañero de viaje: el mar.

Llamados por el mismo deseo,
impregnados de amor familiar,
nos raptaron las musas del Egeo
y fuimos prisioneros de su amistad.

Atenas, apenas.
Santorini, paisaje y color.
Rodas, historia.
Delos, santuario
de Artemisa y Apolo.
Horizonte blanco: Mykonos.
Corfu, Espíro y azul.
Dublovnik, grandeza medieval.
Venecia, belleza.

Crucero de encantos, sin prisas
por tiempos que oprimen.
Prisas caprichosas con risas
en estrechos pasillos, que aún ríen.
Entretenimientos dorados,
impregnados de curiosidad,
siempre acariciados
de dulces sonrisas de complicidad.
Caricias blanquiazules. Emociones,
besos de burbujas,
placer culinario,
bohemia nocturna.
Siempre la belleza en el horizonte
con caras distintas:
graneado marinoo,
solitarias islas
o difuso perfil de encrespados montes.

Crucero cruzado de mitología,
Historia, reposo y amor por la vida.

Adriático, Jónico y Egeo
Os guardamos en el recuerdo.
Firmado: José Luis