JAÉN - SABIOTE

Cuando hablamos de los pueblos mas conocidos de Jaén enseguida se nos vienen a la cabeza Úbeda y Baeza por su gran riqueza arquitectónica en edificios renacentistas. ¿Conoces Sabiote?
Ante esta pregunta, generalmente no se conoce donde está situado ni tampoco que es lo que habría que ver allí. Sin embargo Sabiote se encuentra a unos diez kilómetros entre estas dos ciudades y junto con Úbeda y Baeza forma el llamado Triángulo del Renacimiento Andaluz.Por tener una situación privilegiada en la cima de un cerro desde la cual se domina el valle del Guadalimar, las Sierras de Segura Las Villas y Sierra Mágina, fue poblada por civilizaciones antiguas. Los romanos la llamaron Lulia Salaria. De esos tiempos se han encontrado un sarcófago con restos humanos en las cercanías.





Los musulmanes la conquistaron y la llamaron “Sabiyut” de donde deriva su nombre actual y la fortificaron. La consideraron punto estratégico de defensa y construyeron el castillo para defender no solo a la ciudad sino a toda la región. De esa época podemos observar el castillo y algunos lienzos de muralla que aun rodean una parte del pueblo.

Aunque se intentó conquistar con anterioridad sin fortuna, fue Fernando III el que finalmente la reconquistó para darle aun mayor valor, reconstruyendo su castillo. Alfonso X la dona a la Orden de Calatrava para que se ocupen de su defensa, y es bajo el dominio calatravo en el S. XIV y XV cuando se fortifica la muralla con el Pasaje de los Torreones.Para recordar la estancia de la Orden de Calatrava en estas tierras, Sabiote tiene en su escudo la Cruz de la Orden, el cual se puede ver reproducido en el pavimento de la calle San Miguel que desemboca en el ayuntamiento que ocupa el sitio de la puerta principal de la muralla que protegía la villa.





En esta calle también se pueden observar dos torres, la Torre del Reloj del s. XIX y otra del s.XV, la fachada de la Iglesia de Sta María y el Convento de las Carmelitas descalzas construidas por Alonso de Vandelvira.





Posteriormente, en el s.XVI, Sabiote fue vendida por Carlos V a Francisco de los Cobos y es entonces cuando comienza a desarrollarse el esplendor del Renacimiento en Sabiote de la mano de Andrés de Vandelvira y posteriormente de su hijo Alonso. Francisco de los Cobos hizo de Sabiote el centro de su mayorazgo y transformó y fortaleció el antiguo castillo, convirtiéndolo en la fortaleza mas moderna de su época, diseñada por Benedetto de Rayena. El interior fue encargado a Andrés de Vandelvira que lo convirtió en un palacio renacentista del que hoy solo podemos apreciar los restos que deja el tiempo y los saqueos.


Las vistas desde las almenas del interior son inmejorables. El paisaje que se divisa desde sus terrazas hace comprender la importancia de Sabiote a lo largo de su historia y merece el esfuerzo de subir hasta allí. 


Para los que no puedan subir, al salir del castillo se encuentra el Parque Manuel Jurado en donde se puede observar también excelentes vistas del paisaje y de los pueblos de alrededor.





Antes de regresar al pueblo, pasamos por el “pilarillo”, que recuerda que allí estuvo la Puerta del Pilar.

Si hasta ahora hemos disfrutado de Sabiote, extramuros; esto es fuera de las murallas, el paseo intramuros no nos va a defraudar. Quedaremos impresionados al ver un pueblo tan bien cuidado y con tantas casas nobles lo cual nos indica el esplendor de su pasado.


En el s. XVI Sabiote fue una villa importante y de ahí las casas señoriales, con escudos que se pueden admirar.  


En el centro del pueblo nos encontramos con la plaza dedicada a una de las personas que han hecho de Sabiote el tercer punto del Triangulo del Renacimiento punto junto con Úbeda y Baeza: Alonso de Vandelvira. En esta plaza observamos un edifico a todas luces muy antiguo y bien conservado que es el Mesón Viejo y frente a él, el Mesón Nuevo. Este edificio no era un mesón en el sentido actual sino que era un edificio público que fue Hospedería del Concejo. Al otro lado de la plaza se encuentra el Pósito o Almacén de cosecha.



Mesón Viejo

La plaza queda completa con una joya del renacimiento, la Iglesia de San Pedro Apóstol, comenzada en el s.XV por Andrés de Vandelvira y terminada en el s. XVI por su hijo Alonso. Una vista por el exterior nos permite ver el cambio de siglos y de artistas y también un curioso arco en la parte trasera, sobre el que recae el peso de los muros que es obra de Alonso de Vandelvira.

La portada que da al Norte es de estilo gótico isabelino y la fachada sur tiene la llamada Puerta del sol que es de los comienzos del estilo plateresco.
En el interior, el Altar Mayor gótico es del padre, Andrés, cuyo retablo es nuevo, obra de Francisco de Palma de Burgo al igual que las imágenes.


La terminación renacentista es de su hijo Alonso de Vandelvira. 






No hay que perderse:

Las excelentes vistas desde el castillo y el mirador

Paseo por las murallas, o de Los torreones

Iglesia de Sta Mª de la Asunción