CHINA

Cuando nos ofrecieron viajar a China nos gusto la idea. Nos dijeron: “China está cambiando a pasos agigantados. Es el momento” Una vez allí nos dimos cuenta que era verdad, que tanto Pekin (Ellos lo llaman Bejing) como Shanghai tienen todo el aspecto de una ciudad occidental: calles anchas, mucho tráfico, grandes barriadas periféricas, rascacielos, arquitectura funcional, etc


Bejing. Estadio olímpico “Nido de pájaro”  Bejing. Edificios sociales. Barriada periférica 
Bejing. Jardines entre rascacielos.   Bejing. El hasta hace poco edificio más alto del mundo 


Visita obligada es la Ciudad Prohibida. Hoy en día es una ciudad museo que, como muchas cosas en China, ofrece unas proporciones que se alejan de nuestros cánones.
China es paisaje urbano, paisaje natural, grandiosidad histórica, originalidad y cultura, mucha cultura del cuerpo y del alma.


Ciudad Prohibida. Vista general.  Templo del Cielo. Detalle pagoda  
La Gran muralla  Ejercicios matinales 
Camino Sagrado  Suzhou, la Venecia china 



Por el río Li Jiang   Xian. Soldados de terracota 
Con vendedora de huevos duros.  En mercado de pescado 
Shangai espectacular  La Colina del Tigre. Pagoda inclinada. 



Me encierro en mi claustro de silencio.
Se alejan las palabras
y las preocupaciones dialécticas
para dejar solos a los pensamientos.
Invito a la música oriental
con sus sonidos cisneados
a que sea mi única acompañante.
Las notas se hacen presencia
y danzan con las secuencias de las mariposas,  
 
y se convierten en pétalos de almendros,
y colorean como las azucenas,
y susurran, y se estremecen,
y suspiran con la sinceridad del viento;
y ondulan con gravedad caprichosa,
como juguetones copos de nieve;
y se hacen aroma como el incienso.
Son notas musicales que serpentean
y brillan como luciérnagas de amor,
que por amor a la trascendencia
cierran mis párpados y dan paso al tiempo
interno de la relajación. 
Solos, en el líquido amniótico de la belleza,
se quedan mis pensamientos y la música,
construyendo intimidad. 
 



De compras   Una bonita cena para despedir el viaje 


Viaje a China

El tiempo no importa si China te espera.
Es tiempo que añora horizontes nuevos,
suma planetaria,
concepción global,
lejano destino que entraña misterios de vida
y enigmas de muerte.
Culturas distintas que invitan
al deseo y a la admiración.
China milenaria,
siempre imperialista,
envuelta en contrastes de dioses,
de tierras, en tierra de pobres.
Hoy materialista,
que crece en riquezas.
Belleza escultórica
inmersa en conceptos de sabiduría
y amor por lo eterno,
lo curvo, todo lo exquisito, reflexivo y profundo.
Amantes del cuerpo, guardianes del alma.
China sabia, longeva,
grandiosa y guerrera,
te siento lejana y presente,
suma planetaria,
concepción global.
Somos, con distintos tintes, una misma cosa.