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EL ABUELO RAFAEL, UNA VIDA SIN CONTAR (2019)

El Abuelo Rafael, una vida sin contar, es el nuevo libro de Mª Dolores Díaz que en esta ocasión investiga sobre la vida de su padre para lo cual se interna en los comienzos del siglo XX, profundizando en esta primera entrega en la España de los años 30 a los 36.
El libro El Abuelo Rafael, una vida sin contar(I), narra las experiencias de un maestro que ejercía la docencia durante la II República, pasando por pueblos cuyas escuelas reflejaban el bajo nivel de desarrollo social y económico de aquella época. Sin embargo el aire fresco de las ideas pedagógicas de la Institución Libre de Enseñanza y los pedagogos de la Escuela Nueva motivaron a los docentes para creer en el poder de la educación y la necesidad de la Enseñanza en una España atrasada y casi analfabeta.



El Álamo, mi primer destino
Cuando me dieron el nombramiento para presentarme en El Álamo, yo no tenía noticias sobre la situación de esta aldea.
El Álamo está situado en el interior de las estribaciones de Sierra Norte de Sevilla, en un pequeño valle, rodeado de suaves montañasygozabade un paisaje verde y tranquilo.
Era una aldea que había sido creada en la primera mitad del s. XX, con motivo de la actividad minera de la zona, perteneciente al Ayuntamiento de El Madroño. La gente de la aldea me dice que nunca trabajaron en las minas, sino en la ganadería y lo poco de agricultura que daba el terreno.
Para llegar a El Álamo tuve que llegar en caballería, o sea en mulo, pues no había otra forma de hacerlo.
En aquella época y hasta finales del s. XX las viviendas se construían con piedras planas una encima de otra. No tenían mucha altura debido a este tipo de construcción, y el interior se dividía en varias alcobas, todas seguidas.






La escuela a la que llegué en 1929 también era también así y la vivienda para mi estaba en otra casa. No había agua corriente, por lo que tenía que conseguirla llenando cántaros en la fuente para lavarme y para la comida. Tampoco había luz eléctrica y teníamos que iluminarnos por la noche en la casa con candiles de aceite.







Aquí me empezaron a llamar Don Rafael, porque a los maestros siempre se les debía el respeto de llamarles con el Don por delante.
En este entorno di mis primeras clases a un pequeño grupo de alumnos, porque muchos de los niños no podían ir a la escuela, ya que tenían que ayudar a sus padres en el campo, cuidando el ganado.



San Sebastián de la Gomera



A los 4 años de estar ejerciendo su magisterio, con la ilusión puesta en este trabajo, tuvo que marcharse del pueblo donde enseñaba al iniciarse el Alzamiento Nacional y ser avisado por un amigo del peligro que corría si se quedaba.





Puebla de los Infantes

Sus alumnos se quedaron sin maestro, y su familia sin marido ni padre. Pero él nunca quiso hablar de ello.





Exposición Iberoamericana en Sevilla

Este libro es la primera parte de la vida de “El Abuelo Rafael”, porque sus vivencias siguieron con el curso de la inmediata historia de España que le tocó vivir.



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